Economía petrolera: El elástico pico de Hubbert
La edad de piedra terminó antes de que se acabaran las piedras,
y la edad del petróleo se terminará antes que se acabe el petróleo.
Ahmed Zaki Yamani
Para comprender la aparente paradoja del empobrecimiento en Venezuela, vale la pena explicar un poco el asunto del llamado pico de Hubbert y su significado económico. El pico es el punto en que, con la tecnología y estructura de costos existente, las reservas explotables de un mineral llegan a la mitad, con lo que los nuevos descubrimientos de reservas aprovechables resultan menores que la demanda futura proyectable, lo que dispara señales económicas que hace subir el precio del mineral y tornan potencialmente volátil su precio. El pico pues es elástico en la medida que los son los precios y la tecnología. Es decir, es muy elástico.
Esas señales económicas son las que garantizan que los recursos físicos, no lleguen al agotamiento antes de ser sustituidos, con motivo de los cambios tecnológicos. Un recurso natural, relativamente escaso y valioso; del tipo comúnmente llamado no renovable –por la escala temporal del tipo de proceso natural que lo formó– del cual dependió el combustible del transporte y la industria, como el carbón durante el siglo XIX, fue sustituido en gran parte por el petróleo en el siglo XX. No se dejó de usar el carbón mineral por completo, simplemente fue sustituido en la mayoría de sus usos como combustible; en la medida que la maquinaria evolucionó. Es un ejemplo de un cambio que parece no estar relacionado con el pico de Hubbert, lo que nos muestra que el cambio tecnológico puede preceder a esas señales económicas por la permanente oportunidad empresarial de una tecnología nueva que sea más rentable que la que sustituye.
De las minas de carbón a las calderas de vapor del siglo XIX había toda una cadena de capital invertido. Lo mismo ocurre con la explotación, transporte, refinación de crudo y posterior distribución de combustibles, y lo misma ocurrirá en la medida que se use gas natural, petróleos pesados transformados o bitumenes emulsionados. Pero el hidrógeno, como combustible, tiene el potencial técnico de ser producido en cada punto de venta, usando las redes pre-existentes de agua y electricidad, por lo que a largo plazo muy posiblemente sea el principal combustible del transporte. Quemar hidrocarburos es quemar hidrógeno, con carbono como desperdicio, con el cambio de los combustibles en el tiempo ha sido cada vez menor ese desperdicio, a largo plazo puede llegar a ser rentable recuperar carbono de hidrocarburos teniendo el hidrógeno como desperdicio. Finalmente, toda recuperación y aprovechamiento económico del desperdicio en un proceso económico es un desafío tecnológico y una oportunidad de ganancia empresarial. No deja de ser absurdo que los escapes de vehículos e industrias desperdicien el carbono que en otros procesos usamos para fabricar materiales útiles y costosos. Ocurre, no por capricho, sino porque no hay aún una forma económicamente rentable de recuperarlo.
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